viernes, 16 de enero de 2015

Con olor a óleo y a carmín


Con el improvisar de lo sincero, enervando con salero un estropajo bien mojado, bien mojado y bien enjabonado, frota que te frota, con el ardil del buen Quijote, rascando comisuras, carboncillos y diabluras, nombres inconfesos y pátinas de angustias que cubrían lo más bello.

Poco a poco, frota a frota, afloraban las zozobras de un olvido con olor a óleo y a carmín. Una dermis ruborizada que le erizaba hasta los suspiros de la nuca, con un aliento satinado que emanaba anís de ajenjo y pasión.

Desnuda y aseada, sólo con lo puesto, con el velo del olvido aún prendido, sonreía sincerada, la más bella, la esperada.

Gonzalo (a pecho henchido): "Es preciosa" 

Carboncillos de solapas y cábalas ajadas, perfiles de angustias y risas encofradas, conformadas y bien cicatrizadas, pero todas ellas bien borradas, sin el nombre del supuesto que, no volvería a ver la luz, más que con un haz de espectroscopia de masas.





Kon-tiki (2014)



jueves, 8 de enero de 2015

Los tropiezos del descubrimiento


Habían pasado ya dos horas, desde el  ondear los flecos del descubrimiento al ritmo de la aurora, al ritmo de unos pequeños sorbos de café amargo, de ese café que curte las papilas gustativas y adormece  el paladar.

Gonzalo, estaba absorto contemplando el tunear del nuevo lienzo, con esa intriga del "no lo entiendo", indagando los trazos tumefactos de una página de olvidos, de tropiezos y supuestos, del dejar para luego lo presente, para un día, terminar analizando la matriz de lo turgente, de lo lentamente macerando en el rincón oscuro de un desván.

Abrumado, por el matiz de los retoques dibujados, perfilando a lápiz los contornos de su musa, salpicando con un desprender de letras el trasfondo de un delirio pintado al óleo, grafiteando el orgulloso nombre de un presunto, descendiendo por el margen inferior izquierdo del desnudo, de arriba a abajo, con la atormentada caligrafía del hambriento, del genio único, del lamento y del poeta enamorado. Se trataba de algo grotesco, rezando con grafito la incomprensión de lo inconfeso, con un sigilo mantenido y un "no contengo", discurriendo cincelado, animoso, un sinuoso:
"M-o-d-i-g-l-i-a-n-i"

Gonzalo: "manda huevos, en qué se entretiene la gente, en rayar siempre lo solemne que apasiona"

Simona, su mujer, suspendida por la incredulidad de un nuevo trasto, invadiendo el angosto lateral izquierdo del comedor de casa.

Simona: ¡Encima...!

Se trataba de un cuadro sucio, ennegrecido y mugriento, desnudo y de colores apagados. Desnudo, singularmente subrayado por la esencia de lo obtuso y del despojo.

Simona (gritando cabreada): ¡Ya lo has conseguido...! ¡Estarás contento...! ¡Ya me has metido otro trasto en casa...!

Gonzalo, ansiando desnudar lo ya desnudo, apresurado por el mantener las viejas formas de lo implícito, del "yo te quiero" y del "yo te sigo queriendo, pero no comprendo..." tomó la determinación, en ese momento, la que le pareció una sensata ejecución del argumento, la del "limpio bien limpio", la del "cariño, que bonito queda ahora", la de la anomia y su infinita incomprensión.




Kon-tiki (2014)




domingo, 14 de diciembre de 2014

El encuentro del sigilo




Corrían los inicios de un frío otoño de 1975, en los que un joven Johan Cruyff, había catapultado al Barça hasta lo más alto de la liga de las distracciones de domingo, acaparando colecciones de cromos, estampitas, portadas de revistas y periódicos,… eran tiempos, en los que un franquismo agonizante, pasaría página en uno de sus NODOs en blanco y negro, arrastrando un consentido “españoles,… Franco ha muerto”.

Ese, fue el mismo otoño en el que Gonzalo, un perfil curioso amante del arte y de lo antiguo, aun limitado por lo escrutado, de infancia de postguerra y de los desprendimientos del hambre, encontró algo curioso, algo sucio y harapiento,… el germen de una búsqueda entre tiendas de anticuario, objetos viejos de rastrillo y las prendas del despojo que, abrigaban su sigilo. Eran tiempos de cambios, del desprenderse del tumulto del auspicio, y a veces, del olvido y de los olvidados.

Era una mañana de rastro, de hojas caídas por el ocaso de la pobreza prendida, del París del arte y del desenfreno, de la tuberculosis y de lo austero. Gonzalo sostenía lo que parecía un lienzo entre sus tambaleantes manos. Curioso y matizado, por el encuentro del sigilo para no subirle más el precio al cuadro, exhaló desinteresadamente:

Gonzalo: ¿cuánto pide por el cuadro?

Trapero: ¡dos mil pesetas!

Gonzalo: ¡pero hombre… si esto abarca la pedantería del desguace y la mugre del supuesto… le hacen quinientas…!

Trapero: ¡que sean mil!... ni pa usted ni pa mi… que hoy hace frío, y los anticuarios ya han segado...




Kon-tiki (2014)



sábado, 6 de diciembre de 2014

El devenir de las perspectivas


Quién no ha elucubrado sobre el devenir de las perspectivas, sobre el abrir el ángulo de lo contemplado, sobre el valorar las decisiones del pasado, con sus aciertos y sus errores.

Ahora, con ochenta y pico años, sigo labrando entuertos, recolectando las becas del calvario y caminando junto a un bastón que me marca el paso. Este, es momento de ver muchas cosas que quedarán prendidas, aun pudiendo formar parte de la historia de nuestro tiempo, de un tiempo que pronto será de otros.

Aquí se narrará una historia, que conformó uno de los listones de mi marco, un marco que aunque ahora desarbolado, sigue repleto de cruces de caminos, del aprender que las perspectivas de clases y de los clasificados, de los olvidos y de los olvidados, siguen derramando potencialidades que, sólo el tiempo y las subjetividades podrán llegar a despertar.

Sobre objetivismos y objetividades, también sabremos, como cada uno de nuestros días sabemos, en este, nuestro breve elucubrar. 




Kon-tiki (2014)